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Piñerocho – Justicia

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Por Francisco Herreros

Aclaración Pública

Estimado(a)s amigo(a)s:
Como muchos de uds. se habrán enterado, me encuentro por segunda vez en el centro de una odiosa campaña de calumnias e infundios, esta vez a propósito de la participación que me ha tocado en el juicio por injurias y calumnias entablado por Edwin Dimter, como consecuencia de una publicación de El Siglo que lo imputó como autor del asesinato de Víctor Jara.
En la primera de esas ocasiones, estimé que desmentir las mentiras de Oliva y compañía, en el tema del pretendido sindicato de El Siglo, no sólo constituía una pérdida de tiempo, sino darles una importancia que están lejos de merecer.
Pero, en esta oportunidad, pienso que callar ante las canallezcas imputaciones de la “colega” Bonnefoy equivaldría a otorgar.
En consecuencia, y a título personal, les pido que lean la declaración adjunta, que contiene mi versión de los hechos, la juzguen en conciencia, y si estiman que se trata de una posición justa y correcta, la difundan a través de sus listas de contacto, blogs y redes sociales, por lo demás el mismo escenario que escogió dicha periodista.
Agradecido de antemano, los saluda atte.

Declaración Pública

En un comunicado sin firma, expedido desde el correo electrónico de la periodista Pascale Bonnefoy, aparecen imputaciones respecto de mi actuación en la querella por injurias y calumnias interpuesta por Edwin Dimter, que estimo necesario esclarecer.

Primero, es efectivo que en las ediciones Nº 1298, del 26 de mayo de 2006, y Nº 1299, del 2 de junio de 2006, El Siglo, cuando estaba bajo mi dirección, publicó información cuyo tenor imputaba a Edwin Dimter la autoría del asesinato de Víctor Jara.

Posteriormente, en mayo de 2008, el suscrito recibió de fuente insospechable, la información que apuntaba a otro oficial como presunto autor de la orden del asesinato de Víctor Jara, lo que fue publicado en la edición Nº 1402, pág. 9.

En breve, es posible que Dimter sea El Príncipe, pero no hay prueba en el sumario que lo inculpe como autor mediato del asesinato de Víctor Jara.

Entiendo que es la misma tesis de la defensa de Pascal Bonnefoy, y por tanto rechazo de modo categórico su imputación gratuita de “negociar un acuerdo” con la parte querellante y “servir de testigo” de las misma.

El único acuerdo que hubo es lo que prescribe el artículo 16 de la Ley 19.733 sobre Libertades de Opinión e Información y Ejercicio del Periodismo, que establece: “toda persona natural o jurídica ofendida, tiene derecho a que su aclaración o rectificación sea gratuitamente difundida, en las condiciones que establecen los artículos siguientes, por el medio de comunicación social en que esa información hubiera sido emitida”. Con otras palabras, lo mismo establece el Código de Etica del Colegio de Periodistas.

La única negociación fue la oferta de la parte querellante de desistimiento de la querella, en cuanto a mi responsabilidad, a cambio de la publicación de un comunicado con la rectificación de la información.

Dicho comunicado fue publicado en la edición Nº 1451, página 2, y se limitó a aclarar que “en función de nuevo conocimiento sobre el caso, en el proceso que sustancia el Ministro Juan Fuentes Belmar sobre la muerte de Víctor Jara, no se han acreditado antecedentes que permitan vincular al señor Dimter con una participación criminal en dicho asesinato”.

Tan oblicua y sibilina como la imputación de haber “negociado un acuerdo”, es aquella que sugiere que voy a “servir de testigo” a la parte querellante. Simplemente, recibí una notificación por el conducto que corresponde, es decir, un funcionario de Investigaciones, que me entregó una citación expedida por un tribunal, como parte de las diligencias de un juicio oral. Siendo una citación expedida bajo apercibimiento de que “la no comparecencia injustificada de los testigos dará lugar a que sean conducidos por medio de la fuerza pública, que quedarán obligados al pago de costas que causaren y que podrán imponérseles las sanciones a que refiere el artículo señalado”, no tenía ni tengo opción de negarme. Precisamente, la citación bajo apercibimiento es la mejor demostración de la inexistencia de la negociación espuria que irresponsablemente me imputa la periodista.

Los hechos son así de sencillos. No logro divisar los fines de Pascale Bonnefoy, con la retorcida redacción del comunicado en lo atinente a mi participación en este juicio, como no sea un afán patológico de figuración, aún al costo de denostar gratuitamente a colegas de profesión.

Francisco Herreros

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Para mí el gran problema que presenta la famosa estatua de Juan Pablo II que quieren poner en Bellavista no es todo el tema religioso, o la falta de respeto para quiénes no la queremos ahí, aunque eso también es importante.

Pero partamos de lo más superficial. No es ningún secreto que la iglesia católica en Chile hace lo que se le canta sin escuchar a las personas, católicos y no católicos. Realmente lo que piense o sienta la gente les da lo mismo mientras ellos puedan poner sus monumentos en el lugar que se les da la gana, es más o menos lo mismo, guardando las proporciones lo que pasó con el debate de la píldora del día después, el condón, el sida, el divoricio y una larga lista de etcéteras donde se creen no solo dueños de la verdad, si no con el derecho de tomar decisiones por la gente que a ellos no les incumbe para nada.

En este caso se trata de una estatua, de no menores dimensiones que quieren ubicar en lugar emblemático de la ciudad y que la ciudadanía en su gran porcentaje, no quiere. Estoy de acuerdo con que la gente exprese su opinión, aunque por facebook no sea la forma más activa de hacerlo. En Chile no todos son católicos… hay una gran cantidad de evangélicos, judíos, otras religiones, ateos, agnósticos, etc… pero ellos quieren la supremacía que temen perder.

Hasta ahí estamos de acuerdo. Pero lo terrible del asunto realmente no es la estatua ni lo que representa en términos religiosos ni de pasar llevar a mucha gente, sino el hecho que con esto están desviando la atención de cosas mucho más importantes, mucho más urgente, de los problemas reales que vive nuestro país que no han encontrado solución y que por lo visto, tampoco pretenden encontrarla.

A la gente la tienen embobada con vidas ajenas que son tan pencas como la que más, pero engalanada con el falso oro de los 15 minutos de fama, o bien siguiendo la vida de personajes ficticios, creados por la pluma de guionistas e interpretado por caras hiper conocidas. O si no también los noticieros y medios masivos que tapan el conflicto mapuche, el conflicto con los profesores, el conflicto de los niños que viven bajo puentes aspirando neoprén, o de los jóvenes que ante la falta de expectativas de un futuro con posibilidades de surgir se botan a la delincuencia, tráfico, alcoholismo y drogadicción.  También se elude el tema del hacinamiento de las cárceles, de lo que sufren los inmigrantes en un país que dice no ser discriminativo pero que es realmente chauvinista, las viviendas sociales de pésimas condiciones, la falta de medios para la atención en consultorios, la educación, es decir, a los problemas sociales que atañen a nuestra sociedad como conjunto, sin contar a la minoría que tiene los recursos para suplir sus necesidades, desde las más básicas hasta las más hedonistas.

Nos ponemos las pilas para hacernos escuchar cuando nos quieren imponer una mole de yeso o del material que sea con la forma de un papa que no hizo precisamente demasiado por Chile. ¿Por qué en ese caso no pensaron en Raúl Silva Henríquez? O en cualquier persona más merecedora de un homenaje de tal calaña. Como sea, nos cegamos en una imposición como esta (totalmente desprovista de respeto por las personas que pensamos distinto) porque se le da con bombos y platillos, pero a todos esos problemas irresueltos no se les da ni pelota. No quiero decir que la gente que ejerza su derecho a pataleo en este caso están equivocados, pero si los medios fueran lo suficientemente democráticos y pluralistas, que fueran realmente representativos de la sociedad a la que informan saldrían a la luz aquello realmente importante, que es el bienestar de todos los ciudadanos, indigentes, pobres, clase media, iletrados, campesinos, etc.

Nos llenan los oídos de delicuencia y violencia, haciéndonos sentir la necesidad de atacar al otro con la excusa de protegernos a nosotros mismos, pero Chile es como una especie de Macondo al extremo sur, donde se critica a diestra y a siniestra pero nadie se pregunta por el origen de los problemas, que es donde está la verdadera solución. Asi como vamos, si seguimos por el camino que hemos caminado todo este tiempo, estamos perdidos… y mientras tanto nos quieren embutir una estatua que realmente le importa a un 5%, mientras el otro 95% sufre de problemas un tanto más reales.

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Por Francisco Herreros

¿Qué onda con el Nobel?

Kissinger fue el motor detrás de Nixon para las invervenciones estadounidenses en las dictaduras de Chile y Argentina, además de la guerra de Vietnam, esto es un hecho, no una opinión.  A Kissinger le dieron el Nobel de la Paz en el 73.

Se supone que este importante premio debiera ser otorgado a gente que promueve y lucha por la paz, no que produce guerra, financia dictaduras además de aportar entrenamiento militar para torturas. Desde este punto de vista, el Nobel es un poco aberrante. Con respecto a los otros galardonados, nada que decir, tampoco los he investigado a fondo aunque sé que a Teresa de Calcutta se lo dieron en el 79, y eso sí me parece justo.

Que a Obama le dieran el premio después de 8 meses de gobierno me parece un chiste. Disculpenme, pero de todo lo que prometió ¿qué ha hecho?

Iraq sigue plagado de militares de USA y otros países (presionados por USA), Guatánamo sigue existiendo, el embargo a Cuba no s ha levantado, las bases militares que tienen en Latinoamérica están ahí todavía, siguen arrendando Panamá a precio de huevo y como comentó Karla ayer, sobre la dictadura de Honduras no se ha pronunciado. Entonces ¿con qué justificación se lo dieron? ¿En base a qué?

Se supone que el Nobel de la Paz se otorga a personas u organizaciones tras una trayectoria de promover o luchar por la paz, cada cual a su manera, pero al fin y al cabo, tienen mérito. Estoy de acuerdo con que Obama no es tarado como su antecesor y que la cosa pinta para mejor que cuando estaba Bush (pero casi cualquier demócrata ya era mejor), es cierto que aparenta tener buenas intenciones… pero este premio no se da por las intenciones, o los discursos que las tengan… acción, y eso es lo que ha Obama le ha faltado.

No digo que al final de su mandato y/o el mandato de su posible reelección no se lo merezca si cumple con las políticas internacionales que prometió al mundo. Si hace, o más bien, logra hacer lo que mencioné más arriba, y posiblemente miles de cosas que podría hacer a favor de la paz… vale. Pero de momento, el haber empezado diálogos con Cuba y comenzar a trasladar presos de Guantánamo a otros lugares no me parece a mí para nada meritorio, por lo tanto se están riendo en nuestras caras. En fin.

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Por Francisco Herreros

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Por Francisco Herreros

Piñerocho – Aborto

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Por Francisco Herreros

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Por Francisco Herreros

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Por Francisco Herreros

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